25 septiembre 2010

Expresión Verbal

En un montaje mi parte no es independiente del resto de la obra pues si yo entrara solamente a decir mis líneas estas no tendrían coherencia con la energía que se ha ido construyendo a lo largo de la obra. Es tan importante la escucha como la atención en mi columna vertebral ya que ni la escucha me salvaría de una mala respuesta, si yo no estuviera conectado a los impulsos orgánicos que hacen moverme y hablar, ni tampoco la atención en mis huesos y la vitalidad en mi instrumento si nada mas estoy encerrado en mis pensamientos.
Con ejercicios donde se busca la torsión de los músculos que rodean a la columna vertebral, fuimos relajando la espalda alta y baja, mientras hacíamos conciencia de las tensiones que se liberaban combinando dichas torsiones con el suspiro de alivio. Conforme nos relajábamos con ejercicios de oscilación sobre nuestro eje, arqueando la columna hacia adelante y hacia atrás, ganábamos espacio entre vertebra y vertebra permitiéndonos alargar y relajar nuestras cervicales. Logrando así tener más espacio libre para el tránsito del aire que luego se convertirá en fonemas; voz.
El suspiro de alivio a la hora de las torsiones nos hace más fácil la localización de nuestro diafragma y como funciona este dentro de nosotros, pues es más sencillo notar como entra y sale el aire con el movimiento. El diafragma es parte fundamental a la hora de emitir sonidos ya que es el encargado de separar los pulmones y demás órganos vitales de las viseras, desplazándolas hacia los lados y enfrente, a manera de barriguita salvavidas, cuando respiramos y exhalamos profundamente.
La longitud que tiene mi cuello, liberado de tensiones, y la fuerza en mi estructura ósea son cualidades indispensables para que sea posible un tránsito de aire libre y capaz de resonar donde yo decida y no solamente donde este pueda encontrar un huequito por donde colarse.